Masaje perineal
Cómo realizar correctamente un
masaje perineal
El
masaje perineal, si se practica durante el embarazo, puede ayudar a disminuir
el número de episiotomías y de desgarros en el parto.
El
parto es considerado por la mayoría de las mujeres como una fuente de estrés y
de dolor. A esto se suma el miedo a sufrir una episiotomía y posibles traumas
perineales. Desgraciadamente son poco conocidas las veces que la salida de la
cabeza del bebé provoque un daño menor. Sin embargo, el masaje perineal,
practicado durante el embarazo, aumenta la flexibilidad de los tejidos del periné y
disminuye la resistencia muscular, provocando un aumento de la
distensión del perineo durante el parto.
Por otro lado, el masaje perineal ayuda a reconocer la
sensación de presión (que se repetirá después en la fase de
expulsión del parto), para poder poner en marcha la relajación necesaria en
este momento. Este tipo de masaje se aconseja practicarlo de forma regular a
partir de la semana 32 del embarazo.
¿Qué se necesita para el masaje perineal?
Para realizarlo, es necesario disponer de aceites
naturales como el aceite de rosa mosqueta, o de almendras dulces, y de un
espejo, con el fin de ayudar a visualizar e identificar la zona.
¿Cómo se realizar el masaje?
Lo
primero es lavarte las manos y elegir
un sitio cómodo. Es recomendable realizar este tipo de masaje después de
una ducha caliente, ya que es cuando los músculos ya están más distendidos. La postura semisentada o en cuclillas es la
más adecuada, y es muy importante que la mujer se encuentre cómoda.
Para el automasaje, utiliza el dedo pulgar, lubrica
los dedos con un aceite natural o con un lubricante acuoso. Nunca
utilices aceites perfumados, aunque sean para niños.
Con las piernas separadas, introduce los dedos en la vagina, unos 3-4 cm.
Empuja el perineo hacia abajo, hacia el recto y hacia los lados de la vagina
firmemente, pero con delicadeza, estirando la zona hasta que notes un ligera
sensación de quemazón o de escozor. Puedes ir aumentando la apertura lateral a
medida que las molestias disminuyan. Mantén la presión durante dos minutos o
hasta que te moleste. Después, coge esta zona con el dedo pulgar y los
opuestos, y realiza un movimiento de vaivén durante 3-4 minutos. Durante el
masaje, no presiones la abertura de la
uretra (por encima de la vagina), con el fin de evitar posibles infecciones de orina.
Si realizas este masaje diariamente, en una semana, empezarás a notar los
resultados sobre el perineo y la vagina, que aumentará su flexibilidad y
estiramiento.
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